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Las diferencias clave entre "influencia" y "popularidad" en Twitter

¿Son realmente influyentes los usuarios populares en Twitter? Confundir influencia con popularidad es uno de los errores más recurrentes en el proceso de diseño, ejecución, medición y cuantificación de resultados en Social Media.
Para las empresas, el valor estratégico de Twitter radica en su potencial para la creación, fortalecimiento y recordación de marca (branding), gestión de reputación, engagement, transmisión de mensajes clave, posicionamiento de productos y servicios (conversión en ventas) y en perfilarse como un canal óptimo para establecer vínculos y obtener retroalimentación de clientes, gracias a su inmediatez, transversalidad y nivel de informalidad social que la caracteriza. Esta correlación se da, en gran medida, en el resto de las plataformas, pero son los usuarios de Twitter quienes muestran mayores niveles de actividad online (publican y comentan artículos, participan en foros y realizan reviews) e influencia sobre las audiencias digitales y marcas (impacto, reacciones, resonancia, viralidad), por lo que su valor como herramienta de marketing es incuestionable.
Esta es una de las mayores controversias que observamos en la plataforma: la definición e identificación de aquellos usuarios capaces de romper la pasividad del ecosistema Twitter; influir sobre el comportamiento de la comunidad, captar la atención de sus seguidores, de modo que (re)transmitan intencionadamente nuestros mensajes y contenidos (RT´s, vía´s). Esta virtud social poco tiene que ver con la cantidad de seguidores o de la popularidad y notoriedad que goce offline (celebridades, políticos, medios).
Diversos esfuerzos han realizado especialistas para medir con mayor exactitud la compleja variable de la “influencia”. Si bien el número de followers, amigos, comentarios o clics representan indicadores claves para medir el impacto de la estrategia en social media, estos por sí mismos no determinan ni permiten cuantificar la influencia (ni mucho menos el éxito o fracaso de la estrategia digital). La calidad/relevancia de los seguidores en Twitter (propios y de los mismos followers) también es importante. Mientras mayor sea su autoridad, mayor será el nivel de resonancia.
Herramientas gratuitas como Grader o TweetLevel de Edelman apuntan hacia ese objetivo, pero quizás la más sofisticada, al emplear algoritmos más complejos (científico y representativo) para el análisis, es la desarrollada recientemente por HP Labs (la cual determinó que el CEO de Mashable es el usuario más influyente de Internet). De ahi es evidente, el estudio sostiene que la influencia no se vincula necesariamente al número de seguidores, sino a la compenetración de usuario con su red de contactos. Incluso, un usuario con pocos followers (pero de calidad; con autoridad) puede ser más influyente que otros con cientos de miles de seguidores.
La tendencia de los usuarios de redes sociales, y de Twitter en particular, es seguir al resto por admiración o porque representa una fuente fidedigna para proveerse de información útil, pero muestran pasividad al momento de compartirla, actuando sólo como “observadores”. Tener la capacidad de romper esa inercia; inducir a la participación y generar conectividad -sin caer en prácticas abusivas ni subestimar la inteligencia colectiva- es la naturaleza y condición misma del influyente.
El diseño de una estrategia digital debe, necesariamente, abordar estas variables. Establecer los parámetros de acción claros y realistas redundará en acciones tácticas que contribuirán en la construcción de capital social y al logro de los objetivos estratégicos con mayor efectividad. Oír, generar conversación; implicarse, conectar, ser positivamente recíprocos, respetuosos, generar o derivar a contenido relevante representan, sin duda, algunas claves para convertirse en usuario influyente.
Fuente:socialmediablog.cl Autor:César Zamorano Valenzuela